miércoles, 21 de diciembre de 2011

HOY AMANECÍ PENSANDO...

 
ESA LOCA MANÍA DE LA EVALUACIÓN FINAL'ISTA'

“Somos de la misma tela que los sueños”
W. Shakespeare
 
 
 Estamos en épocas de balances... evaluación... intercambios. ¡Qué necesidad tenemos de abrir y cerrar en determinada época los procesos de manera comunitaria!..

 No me parece raro que suceda en colectivos que deben hacer rendiciones anuales de presupuesto o en especialidades profesionales en las cuales la afectación del rol a determinado proceso de trabajo es por un a ño... pero ¿en términos de la vida? ¿Qué es lo que nos hace pensar que debemos sentarnos a
evaluar una vez al año y qué lo que nos dice que debe ser en el momento en el
que está fijado arbitrariamente el Fin del Año?.

Los procesos se encaran, se habilitan y se evalúan al ritmo de quienes los viven, los vitalizan y los desarrollan... cuanto m ás se valide la evaluaci ón finalista, más seguiremos atrapados en esta ridícula trampa del mercado que trata de subsumirnos a todos, hasta que ya nada quede fuera.

El Docente en su tarea, evalúa la situación de inicio socio- afectivo- emocional, intelectual y vincular, las fortalezas y debilidades de sus estudiantes, a través de la mirada experta y profesional y pruebas y ejercicios que va proponiendo para sondear en ellos no solo las “capacidades” sino a ún los entusiasmos de sus estudiantes. Con ello compone un riquísimo bagaje que desplegar á a lo largo del
curso y que serán sus “aparejos” profesionales a fin de guiar ,”acompa ñar”en el
camino del crecimiento personal y la investigación activa en cualesquiera sean las “materias” que se tome como círculo de aprendizaje o “ ámbito de estudio”. Se trata de formar un colectivo de desarrollo que pueda proponerse inquietudes a lo largo del proceso de convivencia e intercambio y que, intentando aproximaciones y demostraciones, se logre una discusión diversa y  diversificante, que nos haga conscientes a cada individuo de nuestras capacidades y habilidades para la vida y cómo potenciarlas y “ponerlas a jugar” en el contexto de nuestra vida misma, generando pensamiento y acción. Esto es evolución y, evolucionar es la consigna que define la vida..

Sin embargo, ponerse en situación de padres,estudiantes y hasta de gobierno,
valorando como “resultado” tan solo la evaluación de cierre que se hace, es tan
erróneo como miope.

Si no se realiza en todos los ámbitos una discusión sincera y profunda de lo
que es el proceso y la evaluación “en el proceso”, periódica y consciente, nada se logrará con cambios de planes y menos si los profesionales que deben aplicarlos ni los conocen ni los han reflexionado a cabalidad oponi éndolos epistemológica y metodológicamente con sus conocimientos, sus convicciones y sus prácticas.

Un docente no es un mero “operador” de un sistema. Es un analista-programador aún cuando pueda no estar dispuesto a verse en ese rol.
El docente en la implementación va poniendo en juego su ser y su saber,
como cualquiera que desarrolla un oficio y a ún más, porque no puede dejar de
evolucionar diariamente porque su contexto de trabajo es en un colectivo “el aula” que cada día es diverso y afectivo, no solo emerge intelectualmente afectado por otros procesos que aún no conoce y por ende no puede manejar y por lo tanto son muchos los “campos” en los que debe aplicar saberes no solo intelectuales sino tal vez sobre todo “socio- afectivos”.

Saliendo del ámbito del aula, fluyendo en lo espiritual singular y colectivo en
cualesquiera de los grupos o “círculos” -según la visión que nos deja Parsons- a
los que “afectamos” y que nos “afectan”, en los que habitamos y que nos habitan,
les dejaremos parte de lo que somos e integraremos de ellos parte de lo que
iremos siendo a medida que los “tiempos” van transcurriendo en ese constante
devenir sucede, y simultáneamente es. Ver los hechos como “sucesión lineal
tampoco procede ya... verlos como procesos circulares, tampoco... ¿la espiralada
evolución dialéctica??... todas metáforas formales que intentaron poner en formas el pensamiento que se tuvo acerca del tiempo.
Pensar en imágenes implica luego “pensar la imagen” de otro modo, quedamos presos en la visión contemplativa para NADA.

Pensar, Meditar, ¿no son sinónimos en la lengua? ¿Y eso qu é significa?
Que la meditación tiene sentido cuando logramos vaciar la imagen de contenidos
“impuestos” para poder vaciarnos nosotros mismos de ellos y volver as í, de la
instancia “procesual” de pensamiento sin concepto, sin color ni forma ya, liberando una energía que habilite el caminar y vislumbrar de maneras novedosas lo que nos presente “la vida” que hacemos y afectamos como ella nos hace y afecta.
Nada de lo que está fuera nos es ajeno... sólo vemos afuera las ejecuciones
activas de nuestros procesos internos. La cara triste o alegre, la libertad o el
miedo, la pasión y la autenticidad o el ocultamiento y la timidez. Todos ellos tienen en su 'esencia' si es concebible como algo din ámico y no estático (virtualidad -según Deleuze-) un proceso interior “amarrado” que necesitamos “soltar”, purificar, “vivificar”, para poder emerger a la vida en una acesis que, sin ataduras inmovilizadoras, sino con registros válidos, nos permitan seguir construyendo y conviviendo la vida.

En la incertidumbre que genera el poner en cuestión todo lo “dado”, en el ámbito de deconstrucción y reconstrucción, innovaci ón y performance que es la vida, los adolescentes fluyen exigiendo a gritos que “paren el mundo” cosa que ¡¡NO PODEMOS HACER!!

Trabajar en la asunción de este revolucionario paradigma, este posicionamiento ante la vida como un infinito de posibilidades en el cual “la mirada” personal, contrastada y relativizada en el aporte al colectivo, la creatividad y el “arrojo” de poner en práctica desde esa incertidumbre el propio proyecto de vivir, es “el eje” tal vez, en torno al cual poder centrarse, sabiendo, a su vez que ese eje, como el de la Tierra, en la cual debemos desarrollarnos arm ónicamente como seres que la habitan y “son habitados por ella”, no es tampoco estable y fijo, sino que se mueve, varía en su inclinación, etc y que el punto fijo con respecto al cual  urdimos esta metáfora, es IMAGINARIO, ilusorio “m ágico”, pues nada hay fijo en elUniverso.
Esa crisis que ha surgido en la Humanidad al ser conscientes en el singular
y colectivo de su fragilidad y relatividad, evidentemente genera inestabilidad y
angustia...¿por qué? Tal vez porque se añoran etapas anteriores en las cuales otras metáforas o “Paradigmas” predominaron intentando, a partir de dogmas que no nos convencen ya, poner “un punto fijo” a partir del cual “moveré el mundo”.

Siglo XXI, tan esperado como el de la “revelación”, el “fin de la ceguera” y de la “sumisión al dominio por ignorancia”... ¡¡BIENVENIDO SEAS!!

Asumamos con certeza nuestra calidad de permeables y mutantes, seamos por fin la Divinidad que nos toca ser y responsabilic émonos de nuestras acciones y
creaciones con la cautela que merece el ejercicio pleno de la libertad, “Sin prisa y sin pausa” como la estrella”- como afirmaba GOETHE. Es hora de asumir que, el momento de la Anagnórisis es coincidente en la tragedia griega con la Peripecia que conduce al “gran final”. Nuestra potencia intensiva en la vida ser á la de decidir o resolver ese “final” como autores y no como espectadores. Por eso ya est  de diagnósticos y planteamientos viciosos que nos vuelvan sólo hacia y entorno al “diagnóstico”, encaremos ser el motor, la puesta en pr áctica, la vida como laboratorio el ejercicio mismo de la razón vital que hemos de dar.


MUSHAKA

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